Opinión

Para los próximos alcaldes: Nada es tan bueno que no tenga algo malo

“Del Presente al Futuro”

                                            

Obviamente, el ganar es lo bueno, eso es lo lógico y natural para quien esté en una competencia del tipo que sea, lo cual no significa, como dice el dicho popular, «que exista algo tan bueno que no tenga algo malo», porque generalmente, las cosas por buenas que sean, algo malo arrastran.

 

Aunque otros dirían, peor está el o los que perdieron, ya que evidentemente, casi siempre, es más negativo que positivo, salir perdiendo.

 

Esta situación se les puede aplicar en un buen porcentaje a los diferentes aspirantes a las alcaldías en todo el territorio nacional, es decir, que los triunfadores van a llevar noticias positivas a sus respectivos partidos y a las organizaciones políticas en las cuales se sustentaron.

 

También, se convertirán los alcaldes ganadores en las figuras principales para atraer los votantes indecisos desde los municipios a sus respectivos candidatos presidenciales y a los senadores y diputados.

 

Se van a seleccionar nada más y nada menos que 3,849 plazas vacantes entre 17,357 aspirantes a nivel municipal, las cuales se distribuyen de las siguientes maneras; 158 a nivel de alcaldes y sus vicealcaldes, es decir, 316; los regidores son 1,164 con sus respectivos suplente, o sea, 2,328; también 235 directores con sus subdirectores, que hacen 470 personas, y por último, 735 vocales.

 

Aunque nunca debemos olvidar, que detrás de cada triunfo electoral, existen más cabezas que sombreros, es decir, más dirigentes; políticos, comunitarios, religiosos, de movimientos y amigos personales, que los cargos que hay disponibles en los ayuntamientos.

 

Lo dicho anteriormente es muy obvio, porque para estructurar una candidatura triunfadora, independientemente de que todos los colaboradores en la misma no están por un empleo, realmente, existe siempre una gran cantidad de personas que se fajan de pico a pico, o de sol a sol, se las juegan, y es precisamente motivadas por los futuros empleos, inmediatamente se gane y se asuma el mando.

 

Lamentablemente, repetimos, son mucho menos los cargos que pueden existir en comparación con los interesados en los mismos, éstos están en una espiral geométrica, mientras que los empleos son lineales con tendencias a ser estáticos.

 

En este contexto, los candidatos a las alcaldías que salgan electos, su popularidad en el municipio tenderá a crecer en principio, porque se sabe que «escobitas nuevas barren bien», pero al mismo tiempo, esos nuevos incumbentes, frente a una gran mayoría de los que se fajaron con éstos, los dejan frustrados; hasta se les convierten en cuasi enemigos por no poderlos emplear de una vez en los cargos anhelados, y muchas veces, bien merecidos.  

 

Porque se debe puntualizar, que los nuevos alcaldes que resulten victoriosos el próximo 16 de febrero, asumen el cargo el 24 de abril, dos meses y 8 días después del triunfo, y 22 días antes de las elecciones presidenciales o generales, y el que no sea ubicado en uno de los puestos exclusivos de ese ayuntamiento en esos 22 días previo a la escogencia del presidente, es  muy probable que tenga que esperar otras oportunidades de ese tipo, pero no ahí.

 

Lo dicho anteriormente, obviamente que en sentido general va provocar la furia de los que  no caben por falta de espacios en esos cargos de mandos gerenciales y medios, que son tan apetecidos por los militantes de mayor jerarquía y los amigos cercanos.

 

Es qué el flamante alcalde no les puede satisfacer sus intereses a todos, los cuales se formaron ellos solos en sus cabezas o se las ofertaron, las ideas de ir a un buen cargo, y a estos ilusos militantes, también los amigos y familiares más cercanos, les alimentaban sus pensamientos de que iban a mejorar sus estatus vía el inminente nombramiento que estaba por llegar.

 

Entonces, esos militantes, dirigentes políticos, comunitarios, líderes religiosos y busca votos todos, uno más, otros menos, pero al fin y al cabo, gente que contribuyen a las victorias electorales, y al verse frustrados, éstos en su gran mayoría se convierten en los primeros adversarios radicales a las nuevas administraciones municipales; hasta votarían por los contrarios, lo hacen más por desahogo que por convicción o simpatía política.

 

Ahí está el meollo del porqué no todo es totalmente bueno, y que los alcaldes electos, que ciertamente serán muy importantes en la campaña para las elecciones presidenciales y congresuales, al mismo tiempo, van hacer, que muchos dirigentes se vayan a las parcelas contrarias por sentirse defraudados por los que ellos arriesgaron el pellejo.

 

Puras verdades, más en un país donde pulula el desempleo y donde el clientelismo político electoral raya en lo patético con sus consabidas consecuencias nefastas.

 

Ahí se volverá a ratificar, en un futuro de corto plazo, «que no hay nada que sea tan bueno que no traiga consigo algo malo».

 

@josenunez00                  

           

 

 

FUENTE: http://loultimodigital.com

Administrador

admin@enews360.com

Somos un portal de noticias en línea o periodico en linea con fuente de contenidos técnicos y digitales para nuestra audiencia en Republica Dominicana y el mundo.

Sígueme: