Opinión

Cinco errores gerenciales de Castaños Guzmán

A lo largo de toda la gestión del doctor Julio César Castaños Guzmán como presidente de la Junta Central Electoral, desde el primer día, he venido sosteniendo la tesis de que el honorable magistrado, más que falencias de naturaleza ética que lo puedan vincular a artimañas para favorecer al partido de Gobierno, ha dado muestras inequívocas de unas habilidades gerenciales que dejan mucho qué desear respecto al importante cargo que ocupa.

En ese sentido, su desempeño se ha caracterizados por la ambivalencia, la inconsistencia, la indecisión y la adopción de medidas erráticas e inoportunas, todo lo cual ha dado como resultado una magra administración del proceso electoral, lo cual explica, en gran parte, por qué el mismo ha sido tan accidentado.

El pasado miércoles, durante las vistas públicas con los partidos políticos y otros participantes, para abordar la crisis que sacude al organismo a propósito de la anulación de las elecciones municipales del pasado domingo, el incumbente del tribunal de elecciones, una vez más, dio evidencias de su talón de Aquiles durante su discurso de apertura. Cinco fueron sus desaciertos:

1) Cuando las cosas salen mal, lo más fácil, y lo más fácil para mí, sería, sobre todo, echarle la culpa a alguien. Me he pasado el día recibiendo este consejo: ‘¡Voten a alguien! ¡Córtenle la cabeza a alguien!’ Y yo solamente escucho, porque cortarle la cabeza a las personas es lo más fácil.

Cortar la cabeza es una expresión figurada para significar la debida sanción al o los responsables de un hecho tan grave y bochornoso, y es lo menos que debe ocurrir. En todo caso, el magistrado peca otra vez de incongruente, ya que, hace unas horas, decidió suspender en sus funciones a su director de Informática, Miguel Ángel García. Le cortó la cabeza.

2)  El voto automatizado fue permeado, falló esa mañana, y ya venía dando la muestra de fallo desde la tardecita del día anterior, cuando nosotros fuimos advertidos, pero no de la dimensión del problema. Y nunca nos imaginamos que eso tenía esa dimensión. Lo que se nos dijo fue que eso se podía arreglar al momento en que se instalara…. Aquí faltó perspicacia, visión estratégica y un plan de contingencia que pudiese prevenir turbulencias.

3) En el día de ayer, en atención a la solicitud de los partidos políticos suscribientes del documento que llegó acá, la Junta Central Electoral, que ya lo había pensado, dispuso una investigación…. Otra de sus medidas acertadas, pero tardía, cuando ya las demandas en este orden se han desbordado. Las manifestaciones en la Plaza de la Bandera son la más contundente muestra.

4) Tiene que venir una investigación seria y responsable que establezca responsabilidades, y los responsables, si aparece un responsable palmario de eso, tiene que asumir las consecuencias de ese asunto. ¿Cómo es eso de que si aparece? ¡Por Dios! ¡Es su obligación como gerente identificar responsables!

5) Nadie se puede hacer una idea de los momentos de amargura que hemos vivido aquí. Los lamentos y los sollozos no son tareas de la función gerencial. Todo lo contrario, a los gerentes toca evitar y subsanar las amarguras a las personas para las cuales trabajan. No es hora de sollozos. En momentos como éste, las tropas necesitan un liderazgo con arrojo y firmeza, que les genere seguridad, confianza y fe en el porvenir en asuntos gerenciales, la responsabilidad no se delega. ¡Vamos señor Castaños!

FUENTE: http://z101digital.com

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