Opinión

Y después del Coronavirus ¿Qué…?

En plena pandemia del Coronavirus las personas como que han comenzado a darse cuenta de lo que eso significa.  Han empezado a vivir de verdad las consecuencias de una plaga difícil de controlar, un ente microscópico que ha puesto a los poderosos de rodillas y a la gente simple les ha llenado de temor e incertidumbre.

Ya no se trata de algo que va a pasar, que simplemente hay que abastecerse para guarecerse y estar seguros en casa, se trata de algo que no se sabe cuándo va a pasar. Se trata de una crisis mundial de dimensiones que todavía son desconocidas, se trata de miles de vidas que se pierden a diario.

Es algo que la mayoría de los que aún existimos, nunca habíamos pasado, es una nueva y devastadora experiencia que tiene al mundo en movimiento permanente, buscando la forma de cómo enfrentar el fenómeno, cómo hacerlo decrecer y vencerlo.

La comunidad científica mundial está trabajando sin descanso para lograr una solución viable y rápida que permita detener el avance de la pandemia, el control de los contagios y el colapso de los sistemas sanitarios de los países donde aún no han colapsado.

Entre tanto, las medidas que se están tomando son aquellas que llevan al distanciamiento social: Suspensión de toda actividad en donde los seres humanos estén a menos de un metro y medio de distancia, así como cierre parcial o total de una gran cantidad de empresas e instituciones, cuarentena y toque de queda para toda la población, entre otras medidas.

Y en este distanciamiento social, en este confinamiento en las casas de manera obligatoria, la gente ha tenido tiempo de pensar, ha aprendido a meditar, a evaluar y reevaluar lo vivido y a ver qué tiene importancia y qué no, y eso en todos los niveles.

Impotencia y dolor ha quedado para aquellos responsables de luchar contra la enfermedad de manera directa y para aquellos que les ha tocado perder familiares y amigos sin ni siquiera poderse despedir de ellos o darle una normal y cristiana sepultura.

Muchos en estas circunstancias se han acordado de Dios.  Han vuelto su rostro al Padre para clamar en su impotencia contra el dolor y la tragedia. Al día de hoy muchos que no creían, ahora creen y muchos que negaban al Señor, ahora le buscan y eso es bueno.

Pero ¿estarán consientes los seres humanos de lo que significa buscar al Señor, conocerle y creer en Él, volver a Dios, para aquellos que se habían alejado, y amarle con toda el alma, con toda la mente y con todo el corazón?  Sin dudas que la crisis pasará ¿y qué hará la gente cuando esto pase?

Cuando la crisis sanitaria esté controlada, entonces tendremos de frente la crisis económica. ¿Se construirán las estructuras económicas igual que como estaban antes de la crisis sanitaria? Porque la presente crisis sanitaria está dejando al descubierto que las estructuras económicas sobre las cuales se han construido las sociedades no han sido concebidas para servir al ser humano.

Pero para modificar esas estructuras, también hay que modificar la visión de la existencia de la gente. Hay que cambiar de paradigma, sustituir valores, destituir el egoísmo, reconocer la trascendencia, interiorizar que el dolor de uno afecta a todos, entender que la zapata de una nueva construcción debe de ser el amor.

Si se logra eso, entonces las estructuras económicas y sociales que se construyan, tendrán como centro de su atención al ser humano y su dignidad. Estarán al servicio del ser humano en su conjunto, los bienes materiales y el dinero que se produzcan tendrán un fin más allá de convertirlos en riquezas para pocos, y en pobreza para muchos.

Cesará la esclavitud del ser humano, éste ya no trabajará para ser poderoso y esclavo a la vez, porque el dinero y los bienes que acumula les hacen esclavo; él hace sus dioses ese dinero y esos bienes, los placeres y extravagancias que se procura.

La gran mayoría ya no trabajará para sobrevivir y para no tener acceso a educación, salud, alimentación y techo dignos, que es otra forma de ser esclavos. Las estructuras estarán construidas de tal forma que las riquezas se distribuirán de manera justa y equitativa.

Las actitudes egoístas y destructivas habrán de ser naturalmente desterradas del comportamiento humano. Cada quien verá a su prójimo como una persona digna de buen trato, de amabilidad, de buen servicio. Eso es una sociedad basada en el amor.

Si después de pasada  la crisis sanitaria mundial, se enfrentara la crisis económica con esa visión, y se  iniciara la construcción de un tipo de sociedad como la descrita en los párrafos anteriores, entonces se podrá decir que, en verdad, el ser humano volvió su rostro al Señor.

c.aybar@nikaybp.com

FUENTE: https://almomento.net

Administrador

admin@enews360.com

Somos un portal de noticias en línea o periodico en linea con fuente de contenidos técnicos y digitales para nuestra audiencia en Republica Dominicana y el mundo.

Sígueme: