Opinión

Lo que es y lo que parece en el uso de la lengua (y 5)

«Medio ambiente y medioambiental»  

En la bases del concurso patrocinado por una prestigiosa empresa de Santiago de los Caballeros, hace ya varios años, el periodista, en su programa de televisión, leyó el título del tema propuesto: “Periodismo y medioambiente”, y, un tanto confundido, no tardó en llamarme para compartir conmigo su idiomática inquietud   : 

   “Pensé – me señaló – que medio ambiente se escribía en dos palabras y no en una, como la veo escrita por aquí”. 

 “- Así es – le respondí.  No sucede lo mismo, sin embargo, cuando se trata de su adjetivo correspondiente: medioambiental, el cual sí debe escribirse en una sola palabra” 

   Vale destacar que medio ambiente es una forma pleonástica o redundante de decir medio o ambiente, toda vez que medio, lo mismo que ambiente, se define como el “ conjunto de circunstancias o condiciones exteriores en que vive alguien o algo” 

 «El interior del país» 

  Esta frase se emplea comúnmente para designar cualquier lugar o pueblo de la República Dominicana, distante de la capital; pero sucede que según el criterio académico, interior es lo “Que está en la parte de adentro”, lo “Que está muy adentro” y además, la “Parte central de un país, en oposición a las zonas costeras o fronterizas”, entre otras acepciones.  

  Conforme a estos conceptos, solo sería válido admitir como pueblos, sitios o lugares del interior del país aquellos situados geográficamente en el centro o “muy adentro” del territorio nacional. Por la misma razón, quedarían excluidos de esa categoría los sectores alejados del centro o no ubicados “muy adentro”, como serían las comunidades fronterizas o las pertenecientes a nuestro litoral, tales como Miches, Samaná, Puerto Plata, Da jabón, etc., a los cuales también suelen presentarlos   ubicados en el interior del territorio nacional. Si por el contrario se persiste en considerar así a esos pueblos costeros, entonces también habría que admitir como tal o como uno de los llamados “pueblos del interior” a la ciudad de Santo Domingo, por estar  esta enclavada o situada sobre el mar Caribe, en la costa sur de la isla de Santo Domingo. 

 Por último, y conforme a los juicios precedentes, conviene recordar que la lengua opera por oposiciones: fonológicas, morfológicas, fonéticas, lexicosemánticas, etc. Lo bueno, por ejemplo, supone la existencia de lo malo; la acción de entrar, lleva implícita la idea de salir y cuando se habla del sustantivo y/o adjetivo interior es porque su opuesto exterior debe existir. A tono con este planteo quizás convenga preguntarse: Si en la República Dominicana existen los llamados “pueblos del interior”, ¿cuáles serían entonces los pueblos del exterior?, ¿los que están situados en las zonas costeras del país? De ser así, una última pregunta surge de manera obligada: ¿Están ubicados estos sectores costeros fuera de la República Dominicana? 

 «El Sur profundo» 

 ¿Existe en nuestro país un sur no profundo? Honestamente no lo sé. Mas así parecen concebirlo quienes cada vez que se refieren a esa zona de la República Dominicana siempre hablan de sur profundo. 

 El adjetivo profundo, además de “intenso o muy vivo” entraña la idea de hondura o gran penetración. En virtud de esto, inconcebible sería considerar como honda, intensa y penetrante a la histórica, heroica y lejana región sureña. Talvez, en tales casos, en lugar de profundidad, al hablante lo que le interesa sea subrayar la idea de lejanía; y en lugar de profundo, quizás lata en su mente la idea que más se corresponde con el sentido estricto de lo expresado: la idea de sur lejano. 

 Según el Diccionario de la lengua española, solo cuando   una comunidad es “conservadora, tradicional y resistente a la influencia externa”, se le puede aplicar el calificativo de profunda: En la Cataluña profunda se conserva aún esa costumbre”. De lo contario, semejante adjetivación carece de pertinencia lexicosemántica. 

 «A la altura del kilómetro… » 

  “El accidente se produjo   a la altura del kilómetro cinco de la Autopista Duarte...”- se lee en una nota de prensa publicada recientemente en uno de nuestros diarios. 

  Confieso sinceramente que ignoro, y me gustaría conocer, los instrumentos técnicos de que se valen muchos de los periodistas dominicanos para determinar la “altura” o “pendiente” de un determinado kilómetro.  

 ¿ No será esa “ a la altura del …” una de esas  famosas “expresiones chatarra” que tanto vulneran la esencia del Principio de Economía  Lingüística, principio que, en el caso que nos ocupa, bien pudo respetarse si el redactor hubiera escrito : “ El accidente se produjo en el kilómetro cinco de la Autopista Duarte …” 

 «Los añitos de Luisito» 

   La madre, evidentemente alegre, llama al programa de radio y solicita que le toquen “un pianito para mi niño Luisito que hoy cumple dos añitos”  

 Sabido es que no existen años más grandes ni más pequeños que otros, no importa que, en el plano humano, se refieran tanto a niños como a adultos.  En otras palabras, un año es siempre un año, de doce meses.  Sin embargo, resulta altamente curioso cómo la tierna madre , mediante el proceso de transferencia semántica, y apelando al valor afectivo que entraña todo diminutivo, intenta destacar la corta edad del hijo casi recién nacido, concentrando la idea de pequeñez , no en la estatura de su  niño apreciado, sino en los años por este cumplidos.  

  Pero “añito”, conviene destacarlo, en su sentido profundo no sólo envuelve la idea de corta edad y baja estatura, sino también de amor, ternura y afecto. Significa esto, que contrario a lo se pueda creer y se nos ha enseñado tradicionalmente en la escuela, los  diminutivos, más que sentido de pequeñez, en su estructura semántica concentra un profundo contenido sentimental , esto es, soporta la idea relativa a los más diversos sentimientos : amor, odio, desprecio, burla, ternura… 

 «Mi amigo personal» 

¿Conoce usted, amigo lector, un amigo impersonal, no personal o que no sea una persona? Yo no sé si usted lo conoce. Yo no. En mi caso particular, todos mis amigos son personales. 

En su contenido semántico, el adjetivo “personal”, entraña, necesariamente, o alude al término persona. Se refiere siempre a esta palabra, como bien lo define el diccionario académico: 

“Personal – a) adj. Perteneciente o relativo a la persona. b) Propio o particular de la persona” 

 ¿Qué significa eso?  

 Sencillamente, que todos sus amigos, amigo lector, al igual que los míos, son personales; pero entre estos, es posible que haya uno, dos o más que sean sus amigos íntimos, confidenciales, entrañables o de confianza. Y es entonces cuando usted, en vez de decir que así son, lo cual sería lo ideal y recomendable, prefiere describirlos como sus “amigos personales” 

Pero no se angustie y preocupe. El archiarticulado sintagma “Amigo personal”, en el habla dominicana, se ha lexicalizado, esto es, forma parte del léxico activo de los hablantes dominicanos, por lo que usted no incurre en falta si continúa utilizándolo en su diaria conversación. 

JPM

FUENTE: https://almomento.net

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